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La educación nos salvó

 

Era domingo 10 de la noche de un 4 de septiembre, llovía a cántaros. Mientras mi madre seguía las recomendaciones de la partera – mi tía Alba Cabezas – para traer al mundo a su primeriza, una pared de caña guadua dividía el dormitorio de la sala. Allí estaba mi padre -para variar con amigos-  tomándose unos tragos, o los “meaos” por adelantado como dirían por mi tierra. Estaba feliz, según él había que celebrar la llegada del  varón… ¡Ups! Nací yo. Una niña de 16 años trajo al mundo a otra niña.

Paula -mi progenitora – tenía pocos meses de haber sufrido la pérdida de su madre producto de un cáncer al útero. Durante todo su embarazo tuvo que lidiar con la enfermedad de mi abuelita Luisa. A los 39 años la desahuciaron y la mandaron a la casa, nunca hubo una cama en el hospital para hacer seguimiento de su complejo cuadro clínico. Mi vieja perdió la fe en la salud pública, nunca más volvió a un hospital, parió a 6 de sus 7 hijos en casa con comadrona, nos curaba la tos con manteca de gallina y emplastos de brochodermine, los parásitos los combatía con zumo de paico y pepas de zapallo; y si nos hacíamos alguna herida jugando, pues en casa nunca faltó merthiolate y polvito secante.

Arturo – mi papá – era un gran tipo, mientras no bebía. Murió sin reconocer que era alcohólico, este fue el motivo que llevó a mi familia a desintegrarse. Mi madre no pudo más; con 20 años, tres hijos y sin haber terminado la primaria decidió abandonar a su verdugo para escribir con sus propias manos su futuro.

Y así empezó; lavando ajeno, de cocinera, ayudante de costura y en cuanto oficio que le diera algo de dinero para mantener sus tres muchachos y pagar sus estudios. Terminó la primaria, se graduó de maestra en corte y confección, aprendió belleza, manualidades. Luego siguió el colegio, hasta que se hizo bachiller.

¡Qué berraca mi vieja! Triplicó sus esfuerzos, a la par que ella estudiaba yo fui al jardín y terminé la primaria al igual que mis hermanos. A los 11 años con mucha ilusión ingresé al colegio. Las cosas estaban más complicadas, ya no éramos 3 hijos, la familia incrementó 2 bocas más, y después de unos años 2 más. A mi mamá le gusta ser madre, jamás renegó de su condición de madre soltera, sacrificó siempre su vida personal por afrontar con responsabilidad su rol.

Había confeccionado mi uniforme, pero la plata no alcanzó para los zapatos. La vecina Goretti, madre de mi gran amiga Olga, guardaba un par que su hija dejó de usar. Me los regaló, mi madre compró un Cherry y los dejó como nuevos.

Ese día marcó mi vida para siempre. Mi madre lloró, me dio un beso en la frente y me dijo: “Mijita, estoy muy orgullosa de ti. Contra todo pronóstico vas al colegio. Tu madre no tiene para darte riquezas, aprovecha y estudia. Solo así serás una mujer libre, independiente, nadie te maltratará ni tendrás que quedarte con alguien por no ser nadie. Mira tu madre, con sacrificio he tratado de aprender un oficio para criarlos. No me defraude“.

Para una familia en condiciones de extrema pobreza, el acceso a la educación y la salud pública de calidad son determinantes a la hora de incidir en igualdad de condiciones en una sociedad. La educación ecuatoriana tuvo episodios de lamentable recordación. El Movimiento Popular Democrático (MPD) a través de la Unión Nacional de Educadores (UNE) mantuvo por años secuestrado el sistema educativo público como botín político. Estudiar en esas condiciones ya era una hazaña. Entender a la educación como la herramienta más potente para sacar a los pueblos de la pobreza.

En 2006 la inversión en educación fue de 1.083 millones de dólares, mientras que en el 2013 la inversión alcanzó los 3.280 millones de dólares, es decir logrando un aumento de más del 300%; en el Gobierno de la Revolución Ciudadana se invirtieron $ 7.348 millones de dólares.

Otro de los logros es el histórico aumento de la cobertura universal que en educación básica ya alcanza el 96% y el 35% en educación superior. Para tener resultados era necesario establecer una política diferenciada para los pueblos y nacionalidades; es así que en 2010 los Afroecuatorianos tuvieron un repunte en inserción al sistema de educación superior con un 2,8% superando a los Indígenas que obtuvieron 1,9% y los Montubios 1,6%.

Ecuador asigna a las universidades el 1.8 % de su Producto Interno Bruto (PIB) en comparación a los países más ricos del planeta que destinan el 1.67%. Es por ello que en el Índice de Competitividad Global 2013, elaborado por el Foro Económico Mundial, el que Ecuador ascendió 76 puestos en educación, convirtiéndolo en el país con mayor inversión educativa en la región.

Estos avances se ven amenazados en la Proforma Presupuestaria 2019 propuesta por el gobierno de Lenín Moreno, en donde la educación sufre una importante reducción, que no sólo afecta a la educación superior, también a la inicial, así lo expresa Fander Falconí, ministro de Educación.

La educación salvó a mi familia. Salvó a mi madre de mi padre, salvó a sus 7 hijos, 5 ya somos profesionales, y 2 están cosechando los frutos de una mejor educación. Los pobres no deciden ser pobres, la pobreza es el resultado de políticas inequitativas. Es cuestión de sentido común, si un país quiere disminuir pobreza, invierte en educación. Si un gobernante quiere salvar a su pueblo de la ignorancia y la sumisión invierte en educación. Si la educación ya nos salvó una vez ¿Qué esperamos para rescatarla?

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¿Hasta cuándo el destierro de la libertad en Ecuador?

Desde la comunicación gubernamental se ha construido un relato donde prima el diálogo, los consensos, la mano tendida, los “aires de libertad” se respiran por doquier; es más, en ese reencuentro con las “libertades“, desde el gobierno, se exhorta a la prensa a ejercer con rigurosidad su trabajo periodístico, a investigar hasta llegar a los corruptos, que lo ayuden a descubrirlos dice el presidente Lenín Moreno. Pues le tomaron la palabra, lo que no sabían los periodistas es que esa consigna no incluía a funcionarios de su administración. No, no, no… De la puerta de Carondelet pa’ fuera, allí está prohibido entrar porque lo que hay adentro huele feo, y si se escarba un poquito, explota la podredumbre.

Y explotó. Caterva, periodista del medio incautado TC Televisión, desarticuló la banda mejor organizada de cobros no autorizados a cuenta ahorristas y tarjetahabientes de la historia. El método de robo por goteo más perfecto que se ha diseñado entre la banca, las empresas de asistencia en servicios privados y el gobierno. Sí, el gobierno. Eduardo Jurado, secretario de la Presidencia de la República resultó ser el accionista de GEA, la empresa que lidera el mercado en ese rubro y que desde su privilegiada posición de funcionario del régimen ha logrado una rentabilidad para su empresa de más de 57 millones de dólares tan sólo en el 2017.

Caterva  confió en el relato, creyó que vivía en un país donde la libertad de expresión es política de estado y su deber era decir la verdad. Pues su denuncia no tuvo eco, Jurado sigue siendo uno de los hombres duros del círculo de poder de Moreno, mientras que al osado y valiente Mauricio Ayora le ha tocado vivir momentos de terror.

Lo sacaron de pantalla por 15 días, lo presionaron a que firme su renuncia, sufrió hostigamiento y calumnias por parte de altos funcionarios como Santiago Cuesta – por cierto, es tan extensa la lista de fechorías de este individuo que requiere un artículo aparte – ; y lo que es peor, colegas periodistas publicaron artículos asegurando que la denuncia era una estrategia orquestada por el correísmo para desacreditar a la honesta banca ecuatoriana y desestabilizar la escuálida economía del país. Y la cereza del pastel, el mismo día que sancionaban al periodista, el relator para la libertad de expresión de la CIDH, Édison Lanza dio rueda de prensa hablando maravillas del restablecimiento de las “libertades” en el Ecuador, y cuando le consultaron sobre el caso reciente de censura a un periodista de un medio de gobierno, sencillamente le restó interés.

Cuando creíamos que lo habíamos visto todo se produjeron una avalancha de despidos masivos de los medios públicos. Aproximadamente 50 trabajadores de la comunicación han sido separados de sus puestos de trabajo sin ninguna justificación. Uno de los casos que más ha conmocionado a la opinión pública es la separación de la periodista Lorena Abad, responsable del noticiero matinal de Radio Pública de Ecuador por más de 10 años.

Ella fue diagnosticada con cáncer, los directivos de la empresa tenían conocimiento de su cuadro clínico, y aún así la despidieron sin indemnización. Andrés Reliche, colaborador y compañero de ElEstado.net hizo la denuncia en sus redes sociales sobre lo que estaba ocurriendo; el resultado: amenazas, mensajes temerarios y la decisión del comunicador de autocensurarse para evitar represalias.

¿Cómo puede el gobierno sostener un relato mentiroso y distorsionado de un país de libertades con hechos visibles de vulneración flagrante a la libertad de expresión y derechos laborales de periodistas? ¿Hasta cuándo la prensa calla y aúpa todo este sistema de represión, silenciamiento y temor de periodistas que por no perder sus trabajos se autocensuran? ¿Hasta cuándo las corporaciones mediáticas adornan la mediocridad de un gobierno que reparte el país, afecta el empleo adecuado e incrementa el desempleo, no cumple con sus ofertas de campaña y endeuda al país sin control? ¿Hasta cuándo alcahuetean a un secretario de comunicación que va de tumbo en tumbo poniendo en riesgo la seguridad del Estado y la imagen del país con su torpe y desacertado manejo de la política comunicacional? O no se han enterado que el mal manejo de la crisis de frontera provocó el asesinato de los periodistas Paúl, Javier y Efraín; así como la de los ciudadanos Oscar y Katty, sin olvidar las bajas militares.

Se acabó la farsa, no hay tal gobierno de respeto a las libertades. La transición viene con el manual fascista incluido, en donde los medios juegan un rol fundamental para instalar en el imaginario social y la opinión pública un estado de incertidumbre, desconcierto y miedo a costa de dejar solos y desprotegidos a sencillos y valientes periodistas. Cuánta vigencia toman las palabras del periodista argentino Rodolfo Walsh, asesinado por la sangrienta dictadura militar, extraídas de su libro OPERACIÓN MASACREMis colegas periodistas de los grandes diarios podrían tomarse el trabajo que yo me tomé, en vez de copiar lo que les dicta el teniente coronel fusilador“.

Las dictaduras contemporáneas ya no matan con balas, su operación la centran desde los medios que basan su estrategia en la manipulación, omisión de información relevante y cesura previa, mecanismos que afectan la democracia y a las grandes mayorías populares que pasan a un segundo plano en la agenda neoliberal. Y ¿Hasta cuándo callan? ¿Hasta cuándo encubren? ¿Hasta cuándo son cómplices de Moreno?

Publicado en ElEstado.net

Rumores que matan

El Ecuador está consternado. Es increíble que en la localidad de Posorja, provincia del Guayas, por un rumor el pueblo enardecido tomó la justicia por sus propias manos. La noticia sobre tres hombres que habían intentado secuestrar a un menor de edad se regó como pólvora.

No preguntaron motivos ni razones, había que exterminarlos, exponerlos al escarnio público, tenían que recibir su merecido ante la repudiable acción. Los encargados de garantizar la seguridad y el orden no pudieron hacer nada; aterrados, impávidos sólo atinaban a observar cómo piedras, palos o cualquier objeto contundente servía como arma para acabar con la vida de los que hasta ese momento eran culpables. No eran uno, ni dos, eran cientos los que gritaban en la plaza pública “¡Mátalos! ¡Mátalos!”

Ellos no tuvieron oportunidad de dar su versión o demostrar su inocencia, porque antes les quitaron la vida.
Pero, ¿por qué nos escandalizamos por lo ocurrido en Posorja? Total, ese es el pan nuestro de cada día. Sí, en eso nos hemos convertido, en una sociedad sanguinaria y depredadora, incapaz de mirarnos en los demás como iguales; intolerante, odiamos porque sí, no es suficiente acallar a los que piensan distinto, no, hay que eliminarlos. Somos un país en el que las garantías mínimas de respeto a los Derechos Humanos se esfumaron, no existen. ¿De verdad creemos que la masacre de Posorja fue un hecho aislado? No.

Mientras en esa localidad costera se mataba a sangre fría a tres personas por un “rumor”, a varios kilómetros en la capital de la república donde coexiste la civilización, en “La casa de Todos“, un asambleísta pedía en el pleno de la Asamblea Nacional, la expulsión de uno de sus colegas de una comisión que trataría el protocolo de atención a niños que hayan sufrido abusos sexuales en establecimientos educativos, porque a su juicio el legislador carecía de probidad para dirigirla, porque ha sido acusado de tener responsabilidad en los casos denunciados por padres de familia cuando fue ministro de educación. El tema es que pide la expulsión de una Comisión inexistente, la justicia no ha probado que el exministro y legislador sea responsable de lo que se lo acusa; y lo que es peor, la prueba que utilizó para pedir la expulsión era una noticia falsa publicada por un diario.

Y hay más. En el mismo recinto legislativo, un día antes, se puso en escena el espectáculo circense más esperado por los ecuatorianos. Las protagonistas: la asambleísta correísta Sofía Espín, -y hago énfasis en “correísta” porque en este país es el principal delito de cualquier político opositor al régimen de Moreno – y Diana Falcón, testigo protegida en el Caso Balda.

Cual circo romano, se había preparado el escenario para tirar a los leones a la responsable de haberse tocado el pelo 200 veces, haber osado usar gafas y visitar a una privada de la libertad que está siendo utilizada para inculpar al ex presidente Rafael Correa de un secuestro.

Lo que no esperaban los agoreros del desastre es que no les salga el número, porque la trapecista Falcón cae en contradicciones. Para acusar a Correa se declara culpable, pero para incriminar a Espín se declara inocente. ¿Estamos sorprendidos con la barbarie de Posorja? Pues no deberíamos, porque así como asesinaron a tres personas por rumores, la Asamblea Nacional y la justicia ecuatoriana intenta asesinar políticamente Rafael Correa y sus coidearios; sin pruebas, sin un debido proceso, ya sentenciados desde los noticieros y los titulares de los diarios, forjando pruebas, construyendo relatos ante la opinión pública que permitan exterminar todo lo que a su paso tenga la huella de la Revolución Ciudadana.

La sociedad violenta, indolente e intolerante que asesina por rumores, es simplemente el reflejo de lo que el Estado, que a través del gobierno y sus instituciones hacen a sus adversarios políticos, perseguirlos hasta eliminarlos de la realidad política del país, sumirlos en un injusto silencio mediático para ejercer una violencia quizás más suave en las formas pero más brutal en el contenido: el regreso del neoliberalismo que llenará las cuentas de la oligarquía mientra vacía las despensas de los ciudadanos.

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YEGUA, PUTA Y MONTONERA

Nunca entendí porque Cristina Fernández no daba entrevistas a medios. Si es brillante, informada, comunica como pocos, extraordinaria gestión de gobierno, la plataforma construida por Néstor Kirchner le daban a ella y al proyecto progresista y popular que lideraron por más de 12 años en Argentina las credenciales suficientes para disputarse el espacio mediático de tú a tú con quien quisieran. Pues no fue así, debo reconocer con asombro que muy a pesar de lo excelente oradora y su capacidad de movilizar masas con sus discursos, la morocha ayudó a construir un mito en torno a su relación con los medios. Que era diva, atorrante, que no acepta preguntas, que vive en una burbuja. En fin.

Tomado de Instagram
Yo, cual fan – si, la admiro y mucho – me quedé pegada al celular las más de dos horas que duró su entrevista en la plataforma digital INFOBAE. Esa entrevista será materia de discusión y análisis para la comunicación política del mundo sin lugar a duda. Para mi fue un espacio donde encontré todas las respuestas a ese mar de preguntas, que a pesar de las dudas, jamás me hicieron cuestionar su referencia para las mujeres que estamos dando pasos en política.
Cristina, la morocha, dejo al descubierto su alma. Esa dama de hierro, impenetrable, enigmática – pero más clara que nunca de cual es su rol en la historia de la región y de su país – se mostró sensible, con dolor, vulnerable. El momento cumbre de la entrevista para mí fue una daga en pecho, porque en un acto de nobleza sin parangón, nadie pensó ni se imaginó que esa mujer a la que catalogaron sin alma, también sufría, lloraba, tiene una familia a la cual sostener luego de la perdida del amor de su vida; y con esa mochila pesada en el alma, puso en juego su honra y condición de mujer por el proyecto nacional y popular, por los choripaneros (borregos sanducheros en Ecuador).


Tomado de YouTube

Ahora está más claro el panorama, es mujer, por eso todo el linchamiento despiadado desde los medios hegemónicos; había que acabarla, hacerla ver inferior, arrastrarla. Cualquier parecido con el escenario de Ecuador es mera coincidencia. ¿Cómo una yegua, puta y montonera puede osar ser presidenta? ¿Cómo una mujer que hizo de su gestión la referencia regional de respeto y defensa a los derechos humanos permite que  vulneren los suyos y nunca hizo ni dijo nada? ¿Se puede en nombre de la libertad y la democracia despedazar la dignidad y la vida de una ser humano que su único pecado es ser mujer y haber osado ser candidata a presidenta y legítimamente electa por dos ocasiones? Hoy no me queda duda que debemos estar más unidas que nunca en la defensa irrestricta de nuestras referencias ideológicas, políticas y de género en la región. ¿O ustedes creen que fue inocente el golpe de Estado contra Dilma Ruseff en Brasil? ¿O que no hay nada detrás de los sexistas y repugnastes titulares sobre la designación de Lucía Topolansky como vicepresidenta de Uruguay?
Tomado de Twitter
No hay casualidades, para las oligarquías, la política es un espacio reservado para muy pocos, y lo más deleznable, es que los medios se prestan para cosificar, adjetivar y estigmatizar a la mujer que se toma el atrevimiento de desafiar al poder desde la legitimidad que da el representar a las mayorías. No quieren que seamos opciones, siempre detrás, sin estorbar, sin aspirar, sin luchas, sin referencias. Esta ola es imparable y no debemos permitir que se detenga, seamos más las irreverentes yeguas, putas y montoneras que pateamos en el trasero al sistema político y mediático machista. Con ternura y sensibilidad, sin dejar la fuerza y terquedad… VAMOS A RESISTIR! NI UNA MENOS EN POLÍTICA!! FUERZA MOROCHA!!

LA VERDAD O MORIR

¿Se debería cuestionar a un periodista por ser militante o afín a un candidato? No. Literal, no. Es más, esta coyuntura – a propósito de la posición adoptada por Rafael Cuesta, Alfonso Espinoza de los Monteros y Alfredo Pinargote frente a los resultados electorales del 2 de abril – debe servirnos para profundizar la discusión del rol que juegan los medios de comunicación y los periodistas en una campaña electoral bajo el membrete de “independientes”.
A ver, no está mal ser de izquierda o de derecha, no se debería cuestionar la filiación política de un periodista, no; eso no está en discusión, al contrario, es bueno que se muestren tal cual, a quién representan y que intereses defienden. Lo que debemos repudiar con todas nuestras fuerzas es que se mienta y violen los principios básicos del periodismo que se fundamentan en: INFORMAR de manera veraz, objetiva y oportuna.
El periodista no puede mentir, no puede manipular la información, no puede tomar una posición contraria frente a temas que determinan el futuro de un país; la verdad no tiene ideología, seas de un medio público, privado o comunitario tienes que informar con la verdad, la verdad es la verdad y punto. Aquí cabe la reflexión de Noam Chomsky: “Si estás a favor de la libertad de expresión, eso significa que estás a favor de la libertad de expresión precisamente para los puntos de vista que no compartes, de otra forma, no estarías a favor de la libertad de expresión”

 

Cuesta, Espinoza y Pinargote mintieron, sencillamente porque no estaban a favor de los resultados electorales, cuando su misión como periodistas era informar la decisión del pueblo ecuatoriano en las urnas, nada más. Mi intensión no es satanizar la posición política de los periodistas, al contrario, es llamar a todos a una profunda reflexión para rescatar los valores y principios del periodismo que se ven cuestionados porque se manosean conceptos como la libertad de expresión, dejando de lado la responsabilidad que conlleva comunicar en función de la sociedad.
Y que se entienda, esto no es una cacería de brujas, ni mucho menos etiquetar a buenos o malos periodistas, es el momento de ir más allá, de interpelar a todos los actores que hacen comunicación, en todos sus niveles, no podemos quedarnos impávidos ante la vulneración de derechos adquiridos en la LOC. La democracia se fortalece con una buena prensa, desafortunadamente adolecemos de ella, no hay autocritica, no toman en cuenta que el televidente, el lector, el oyente ya no come cuentos y que en sus manos tienen el control para apagarles las luces y bambalinas del ego. La audiencia los pone, pero también los saca, o informan en base a la verdad o morirán en el olvido como mentirosos.

DON BURRO: El asambleísta de los jóvenes

La sorpresa de las elecciones en Ecuador la dio el candidato asambleísta Don Burro.  Como lo hicieran otros personajes en sus buenos tiempos políticos, pateo el tablero electoral con una propuesta innovadora: “No votes blanco, no votes nulo, vota por Don Burro”, es decir, que si el burro logra su cometido, casi el 30% – si no es más – de los candidatos a asambleístas van a tener que volver a la farándula, el canto, la actuación, los futbolistas regresar a sus fundaciones a seguir trabajando por su gente y los que no tengan trabajo a buscar que hacer, porque todos marchan.
Y como lo novelero no nos lo quita nadie, en primera fila, los medios de comunicación, como siempre, subiéndose al carro ganador. Aplauden al nuevo candidato, hablan de sus virtudes, lo idolatran. Don Burro es lo máximo. Ya tiene más de 26 mil seguidores en Twitter, cadenas internacionales de noticias hablan de sus propuestas. Es toda una celebridad.
Pero este candidato de burro no tiene nada, porque como todo un estratega político, necesitaba dirigir su propuesta a un grupo específico, y que mejor que las redes sociales para montar su plataforma proselitista dirigida estrictamente al segmento que le interesa cautivar: los jóvenes.
Este personaje ficticio, pero más omnipresente que nunca es una bofetada con guante blanco a los partidos políticos y a quienes los representan, que siguen pensando que los ecuatorianos creemos en la inmortalidad el cangrejo y se niegan entender que la política exige a gritos y urgentemente un recambio generacional, de propuestas, de rostros, de nuevos cuadros técnico – políticos que dejen de improvisar y servir de burro pie de los gobernantes de turno.
Googleando buscaba información que me permita tener mayor certeza de esta realidad y me encontré con www.activate.ec , una muy bien estructurada organización que proporciona capacitación y formación a jóvenes para el empoderamiento en temas ciudadanos. Justo aquí me enteré que según datos  el Censo de Población y Vivienda  2010 demuestran que el 25% de la población está conformada por jóvenes de entre 16 y 29 años, es decir, 3´620.755 del total de habitantes a nivel nacional (aproximadamente con esta cantidad de votos ganó un candidato la presidencia en 2003). En pocas palabras, en estas elecciones los jóvenes tienen el voto dirimente, tienen el poder. Les invito a que lean el estudio.
A ver señores, seamos honestos.  Nunca una elección estuvo tan reñida y fragmentada, y como toda contienda electoral se gana sumando voluntades,  a nadie le caen mal más de 3 millones de votos. En política nada es casualidad, ni mucho menos desinteresado y aquí estamos asistiendo a una visible campaña de contraste (término que los consultores políticos utilizan para identificar a las campañas negativas o sucias). Ya dijeron, golazo de media cancha y nadie se dio cuenta.
Es plausible que se haya elevado el nivel de las campañas políticas en Ecuador, que sean creativas, innovadoras, que le den alternativas a los votantes para elegir bien, eso no es cuestionable, es más, los aplaudo de pie porque se nota que han invertido tiempo y recursos en esto. Y allí es donde viene la pregunta: ¿Quién está detrás  de la campaña del candidato del momento?
Sabemos que los partidos políticos del país están en crisis, que en vez de avanzar retroceden, que muchos candidatos no merecen ni que les regalen puntos de rating por ser tan cara de tucos, pero no son menos deshonestos los que quieren vender una campaña como “cívica” cuando de cívica no tiene nada. Den la cara, digan a quién quieren que vayan destinados los votos que buscan captar y todos felices.
Que pena que Don Burro no haya optado mejor por la candidatura a la Presidencia, a la burra de mi abuelo le hubiera encantado ser su primera dama, y hacerse famosa haciendo “obras sociales” con fondos públicos del INNFA… ARRE BURRO!

¿Los afroecuatorianos sólo saben jugar al fútbol?

En 2010, todo el Ecuador fue testigo de un hecho repudiable. Las desafortunadas declaraciones del presentador de farándula Giovanni Dupleint en contra de los afroecuatorianos, debido a un incidente de carácter personal que protagonizó el futbolista Chucho Bolaños, desataron la inexplicable reacción racista y discriminatoria del antes mencionado comunicador. A continuación el vídeo:
Traigo a colación este hecho, porque en otro contexto, pero igual de triste y cuestionable, vuelven los futbolistas afroecuatorianos a ser sometidos al escarnio público. El motivo: su vinculación a la política.
Me encuentro en un conflicto de intereses enorme, porque me cuesta ser imparcial ante una situación de la que soy radicalmente crítica. El jueves 1 de noviembre hice el siguiente comentario en mi cuenta de facebook:

“Creo que una de las reformas urgentes que le faltó al Código de la Democracia, es solicitar que los candidatos por lo menos tengan título universitario en carreras afines a la política. Me decepciona que cantantes, bailarinas, actrices y cuanto bicho raro de la televisión aspiren una curul para – según ellos – defender nuestros intereses. Un país es el reflejo de sus gobernantes… A reflexionar Ecuador!!!”

Este comentario, como era de esperarse, tuvo pronunciamientos favorables, porque más allá del descontento de la ciudadanía por las postulaciones a la Asamblea Nacional de la Comadre Vaca Loca, Rosita la Taxista, El Paparazzi, El Tin Tin (Mario Cabezas), Richard Barker, Jaime Enrique Aymara, otra vez más Gabriela Pazmiño y otros personajes de los cuales no me quiero acordar, pone en evidencia como se agudiza cada vez más la crisis de los partidos políticos. Ni el cambio de leyes, ni las nuevas instituciones han logrado erradicar la malas prácticas del pasado, que utilizando a personajes del espectáculo y de la farándula, buscan fortalecer la falta de popularidad y aceptación de sus propuestas de campaña en el electorado. Al final de cuentas, los que se prestan para este circo terminan siendo las víctimas.
Imagen tomada de facebook
Imagen tomada de facebook
Pero retomando mi crisis de imparcialidad, es necesario abordar desde otro angulo el ingreso a la política de tres emblemáticos ex seleccionados de nuestro país, me refiero a: Agustín Delgado, Ulises de la Cruz e Iván Hurtado. Desconozco los criterios que llevaron al buró político del partido de gobierno a optar por la candidatura de estos personajes, pero si su intensión fue revertir el efecto que causó en su momento las declaraciones del nefasto presentador de farándula y darles la oportunidad a estos futbolistas de demostrar – en palabras de Dupleint – que no sólo tienen habilidad en las patas, pues bienvenidas sus candidaturas.
Imágenes tomadas de Internet

¿Qué he cambiado de opinión? Pues no. Mantengo mi posición radical que si deseamos mejorar el nivel político en el país, hay que empezar a proyectarse a futuro e iniciar un proceso de formación de nuevos cuadros con profesionales en esa línea, y blindar la posibilidad de recurrir a la gente que se dedica al negocio del entretenimiento, que insisto, no deberían ingresar a la política. Mi apoyo se limita a estos tres futbolistas porque tienen hoy más que nunca una responsabilidad histórica de trascender, que su habilidad en las canchas es el resultado de la lucha que libran muchos jóvenes afroecuatorianos para salir de situaciones de riesgo y mejorar la calidad de vida de sus familias. Hay historias de superación hermosas de detrás de ellos y como son agradecidos con la vida por las oportunidades, cada uno por su lado han promovido proyectos en sus poblaciones para dar oportunidades a nuevos talentos, construyen hospitales,  escuelas. ¿Cómo negarles la posibilidad de representar a sus provincias si ellos ya hicieron mucho sin estar inmersos en política?

 

Me voy a permitir como afroecuatoriana darles mi voto de confianza, no sólo a ellos, sino a todos los “candidatos profesionales” de mi etnia que hoy como nunca son muchos, en diferentes partidos, con diferentes ideologías y que por ser negros están más expuestos al escrutinio público de una sociedad que se esmera en desconocer que somos más que fútbol, más que cultura, más que reinas de belleza; somos un pueblo que entendió que nuestro principal obstáculo  eramos nosotros mismos, por permitirle a los demás ponernos límites y decidir por nuestro futuro. Por eso nos propusimos hacer historia desde espacios de poder para cambiar la realidad de nuestro país.
Que los malos augurios de Giovanni Dupleint queden sólo en eso, malos deseos. Este nuevo momento en que vivimos los obliga a trascender y ser eficientes.  Ya pasaron las glorias del fútbol, ya pasaron los aplausos  ahora el mejor partido de sus vidas lo jugaran – de ser electos – en la Asamblea Nacional. Ellos nunca necesitaron de la política para construir futuro en sus provincias, es la política la que ahora los necesita.
Los apoyo… Y qué!!!